Aldemaro Romero. Entre Blancas y Negras… (I Parte)

por Uli el 2 enero 2009

en Autores y Compositores,Caja de Música

Aldemaro Romero y su Onda Nueva

Hace más de una docena de años, en Copenhagen, capital del Reino de Dinamarca, se hizo la presentación de un Stradivarius, un violonchelo que el viejo constructor de instrumentos musicales habría reservado para sí mismo y, con el correr de los años, había ido a parar a manos de un acaudalado hombre de negocios. Al final de la presentación, se le ofreció al público la posibilidad de escuchar el sonido del delicado Stradivarius. Se escogió para la ocasión, una obra de la música contemporánea: Golpe y Fandango, solo de violonchelo del compositor venezolano Aldemaro Romero.

Aldemaro Romero, músico de provincia, hijo de otro músico que se ganaba la vida tocando en bandas de pueblos, formado por su padre y en forma autodidacta, logra llegar a lejanos lugares sólo con la fuerza de su música venezolana. Ésta, en sus manos, cobró una gran fuerza. Nacido en la ciudad de Valencia, Estado Carabobo, un 12 de Marzo de 1928, inicia sus estudios musicales con su padre, Rafael Romero de quien hereda el amor al piano y a la música en sí. Una infancia que, como recordaba él en una entrevista, está marcada por sonidos cotidianos, pero también por acordes del cuatro que su padre hacía llegar hasta sus oídos.

“Me acuerdo de mi padre, que enseñaba música en la casa del Cerro del Zamuro, donde nací. Me acuerdo de las campanas de la vecina cabaña de la Divina Pastora, donde oficiaba el padre Torres (…) y de mi maestra de catecismo, Juanita Rivolta (…) quien, cuando era joven, le gustaba formar zaperocos”.

En 1941 se mudan a Caracas, pues su padre iba a encargarse de la Orquesta del Teatro Municipal, donde Aldemaro se infiltraba una y otra vez, para escuchar las interpretaciones hasta interesarse, finalmente por el piano. Y es entre blancas y negras que comienza a componer canciones populares que más tarde presentará en transmisiones de radio y salas de baile junto con orquestas como la Sonora Caracas, Luis Alfonzo Larrain y luego decide fundar la orquesta Rafa-Víctor, que surge de los cantantes que se acababan de separar de la orquesta de Billo’s Caracas, Rafa Galindo y Víctor Pérez. Después fundaría su propia agrupación con veinte músicos “Aldemaro Romero y su Orquesta”, lo que lo lleva a ganar fama como arreglista, siendo uno de los más buscados en la capital para aquellos días. Compartió escenario con los más grandes cantantes y músicos del momento, Pedro Vargas, Toña La Negra, Leo Marini, Daniel Santos, Boby Capó, Beny Moré y Arsenio Rodríguez

Fue a comienzos de la década de los cincuentas que Aldemaro Romero llama la atención de grandes músicos de distintas partes del orbe. Es contratado como arreglista de RCA Victor en Nueva York, con su amigo, Alfredo Sadel, con quien grabó con Pérez Prado, Tony Martínez y Tito Rodríguez; además, comparte sus experiencia de jazz con Dizzy Gillespie, Charlie Parker y Stan Kenton; y fue donde se edita un disco de vinil, de 33 revoluciones que la disquera bautiza con el nombre de Dinner in Caracas, con el que batió todos los records de venta en América, para dar inicio a la serie que continuó con Dinner in Habana de René Tousset y Dinner en Rio, de Fafá Legus. “Aldemaro siempre fue un músico adelantado a los demás”, dice el periodista, compositor y poeta Manuel Graterol. “Fue el responsable de una revolución. La música venezolana tiene un antes y un después del disco Dinner en Caracas, uno de sus mayores aportes”.

En América, la calidad de su trabajo le llevó a colaborar con célebres orquestas y cantantes, tales como Dean Martin, Jerry Lewis, Stan Kenton, Ray Mekin, Machito, Noro Morales, Tito Puente y otros.

Habría sido en vano el viaje de Aldemaro a Nueva York si no se hubiera encontrado frente a frente con los sonidos de Brasil, esos mismos que se apoderaron de la polirritmia Neoyorquina. El momento histórico en que Count Basie, Cannonbal Adderley, Coleman Hawkins, Tito Puente y hasta Quincy Jones deciden tocar Bossa Nova, un particular ritmo que recogió un poco de impresionismo francés para fusionarlo con el jazz y la samba.

Aldemaro no olvida esto y, quince años después, al lado de uno de los grandes de la percusión venezolana Frank “El Pavo” Hernández decide echar a rodar su propuesta musical mas ambiciosa. Imaginar que el Joropo era Samba y fusionarlo con otras tendencias vocales e instrumentales construyendo un esquema muy venezolano del concepto construido por los brasileños. Un producto que él mismo llamó “Onda Nueva”, un sonido experimental que proyectaba el folclor venezolano a una dimensión jamás pensada, en el cual la batería, el piano y los juegos de voces hacían danza con las improvisaciones instrumentales y los aires llaneros.

A partir de ese momento, asegura quien es mejor conocido como Graterolacho, casi todos los músicos en Venezuela han tenido influencia de Aldemaro Romero, incluyendo a la banda de funk Los Amigos Invisibles.
Continuará…

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