Los Impala (Segunda Parte)

por Uli el 12 enero 2009

en Caja de Música,Intérpretes / Monografícos

Los Impala

A mediados de 1963 Henry Stephen abandona el grupo para lanzarse como solista con la bendición de Renny Ottolina. Esto no los desanima y, tras rápidas consultas y conclusiones, invitan a Rodolfo “Rudy” Márquez Van Stenis, quien formaba parte de Los Dangers y se une al grupo. Se produce un mejor acoplamiento de voces, con la entrada de Rudy Márquez, y se graban cuatro álbunes más para Velvet: Los Impala (1964), Nuevamente Los Impala (1965), Impala ’66 (1966) y Los Impala y su Música (1966), éste último editado tanto en español como en inglés (The Impala and Their Music).

Los temas más escuchados del período 1963 al 1966, fueron además de La Vi Parada Ahí, Quiero Tomar tu Mano (I Wanna Hold Your Hand de The Beatles), Be-Ba-o-Lula (Be-Bop-A-Lula de Gene Vincent & The Blue Caps), My Bonnie (My Bonnie de Tony Sheridan & The Beatles), De mi para ti (From Me to You de The Beatles), Muévanse Todos (Twist and Shout de The Isley Brothers), Doo Wah Diddy (Do Wah Diddy Diddy de Manfred Mann), Ana (Anna de Arthur Alexander), La Noche Anterior (The Night Before de The Beatles), Ella es una Mujer (She is a Woman de The Beatles), Ocho Días a la Semana (Eight Days at Week de The Beatles) y Estoy Perdido (I’m Down de The Beatles).

Su popularidad les sirve para incorporar al repertorio composiciones propias, sobre todo las creadas por Edgardo Quintero, quien las firma como Edgar Quintero; entre otros temas se destacan: En la Playa, Yo te vi, Tú, De la Forma que te Quiero, Qué me Importa, Cada vez que Vienes a Mi y Yo Soy Así. La fama de Los Impala y sus actuaciones en Radio Caracas Televisión, les abren las puertas de Puerto Rico, República Dominicana, Aruba, Colombia y, finalmente, deciden lanzarse a conquistar Europa (algo que ningún grupo latinoamericano había hecho antes), comenzando por La Madre Patria. Semanas antes del viaje, “Cupido” flecha el corazón de Omar Paduay y éste abandona su aventura musical. El grupo toma nuevas decisiones e incorporan a Bernardo Ball de Los Blonders. Finalmente, a mediados de 1966, los Impala parten a Madrid.

El éxito no se hace esperar. Desde su llegada a España, el grupo se convierte en favorito del público. No había pueblo, ciudad o capital de provincia que no vibrara al ritmo contagiante de estos muchachos. Las mejores salas de espectáculos de toda España fueron testigos bulliciosas de esas presentaciones. En el gigantesco escenario de El Palacio de Los Deportes, en 1967, por votación popular, ganan con otros grupos famosos, el derecho de participar en El Festival de Los Ídolos. En la misma tarima alternaron Los Bravos, Los Hollies, Los Brincos, Los Rolling Stones y Los Pekenikes. Lo inesperado se presentó cuando, al cerrar el espectáculo, Los Rolling Stones y Los Impala se unen para interpretar los temas La Vi Parada Ahí y Satisfaction.  Sobra decir que los cimientos de El Palacio de Los Deportes fueron sacudidos desde sus bases.

El propio Renny Ottolina, tomándose unas vacaciones en Madrid, los fue a ver en el Club Picadilly y fue tal la impresión que se llevó ante el crecimiento artístico de Los Impala, que comentó: “…cómo me siento orgulloso de ustedes y de ser venezolano, después de presenciar esto.”

Durante los años de 1966 al 1968, el grupo dispone de pocos días de descanso. Alternan actuaciones y grabaciones; participan en dos películas musicales y cumplen con los compromisos adquiridos con Italia, Francia, Inglaterra, Holanda, Dinamarca y Portugal. El tema “Taxi”, se convierte en record de popularidad en toda Europa en el ’68. En Venezuela, los canales de televisión se disputan para traerlos. Ese mismo año vuelven a grabar con su viejo amigo Henry Stephen, en formato EP, “Lord Henry & Los Impala.” En el mismo año, editan el álbum “Estos son Los Impala”, donde no incluyen composiciones propias e, inmersos en la explosión soul, se atreven a versionar temas como I Feel Good de James Brown, A White Shade Of Pale de Procol Harum, You’d Better Believe Me y Show Me de Joe Tex, y Big Time Operator  de Zoot Money and The Big Roll Band. El disco se edita en Venezuela bajo el nombre de “Los Impala en Europa.”

De España, vuelan a Estados Unidos y se establecen en Chicago. Se incorporan G. Busner y F. Chandra en sustitución de Bernardo Ball y Nerio Quintero. Comienza a cerrarse un ciclo más en la vida del grupo y, en 1969, graban para el sello norteamericano Parallax su último álbum: “Impala Syndrome”, sorprendente disco, cantado en inglés e inmerso totalmente dentro de la música progresiva. Hoy en día, es considerado uno de los mejores discos del rock progresivo latino de aquellos años. Irónicamente, cuando el grupo ya se había disuelto en Venezuela, se promociona y pega en Norteamérica el tema “Too Much Time”, el cual es editado a menudo en recopilaciones dedicadas al género.

Su regreso a Venezuela, después de cuatro años de ausencia, es marcado por los numerosos reconocimientos y premios con los que son recibidos. Se han convertido en ídolos nacionales. En 1970 y en la cima de su popularidad, deciden separarse y dar un gran concierto de despedida. Tras el mismo, cada uno de los integrantes tomaría su propio camino.

Después de Los Impala, y casi inmediatamente, Edgar Alexander forma el grupo “Azúcar, Cacao y Leche”, junto a sus hermanos Nerio y Gabriel y los músicos Pedro “Pete” Matute e Ilan Czenstochowski (Illan Chester). Por su parte, Rudy Márquez ingresa a “Los 007” y tiempo después, se lanza como solista teniendo un éxito indiscutible, proyectándose internacionalmente en Colombia, Argentina, Ecuador, España e Italia. Fue Productor Musical de artistas como Mirla Castellanos, Arelys, Víctor Gámez, Los Tres Tristes Tigres, Tony Racal, Los Hornets, Lara Lee, Los Tsee-Mud, Nancy Ramos, Pecos Kanvas y Los 007, entre otros.

Bernardo Ball, participa como baterista de la agrupación de Jorge Spiteri en la grabación del álbum Spiteri (1973), es invitado como músico de sesión para el álbum Die Zeit Steh Still (1978), de Dieter Geike (Blonker).

Henry Stephen, a su vez siguió su carrera en solitario gozando de gran éxito y popularidad. Participa en España en el Festival de Montjui, logrando el segundo lugar. En 1968 impone su mayor éxito: Limón, Limonero (original de Carlos Imperial) con el que rompe todos los records de ventas y se convierte en el primer venezolano en figurar en la lista de la revista Bilboard. En 1976 participó en el Festival de Viña del Mar en Chile junto a Rudy Hernández. Durante los años ochenta, en un espectáculo titulado ‘Aquellos Años Sesenta’, comparte tablas junto con Carlos Moreán, Trino Mora, Rudy Márquez e Ivo.

En 1990 y 20 años después de su separación, contagiados por la gran ola nostálgica por los años setenta que recorrió al mundo, se reagrupan para dar un concierto en el Hotel del Lago en Maracaibo. El éxito es tal, que tienen que repetirlo en el Hotel Tamanaco en Caracas y hacen una gira nacional, para luego volver a separarse. En 1994 editan un nuevo álbum, “Los Impala”, para el sello Top Hits, donde incluyen sus viejos temas con nuevos arreglos contemporizados al nuevo sonido digital. En Diciembre de 2006 sale un CD recopilatorio donde se incluyen las 42 canciones consideradas como las mejores del grupo.

En los últimos años, las reuniones de Los Impala han contado con la participación de Henry Stephen, Rudy Márquez, Francisco Belisario, acompañados de músicos como Rubén “Micho” Correa (procedente de Témpano), Iván “Gordo” Marcano (procedente de The Nasty Pillows, Mike Kennedy y Daiquirí). Manuel Torcatt, Wolfang Vivas (procedente de Los Holiday’s, Ladies W.C., La Banda de Casablanca), Marisela Pérez y Emilia “La Nena” Márquez, entre otros.

Cualquier joven de hoy, que escuche por primera vez la música de Los Impala, quizás no se explique a qué se debió el gran éxito de estos muchachos. Es posible que también piense “…después de todo, lo que hacían era cantar canciones de otros, en español…” Ellos abrieron una puerta que, hasta ese momento, había permanecido cerrada para el público hispanoparlante. Hicieron que este público cantara, bailara, sintiera y entendiera la música con la que se estaba escribiendo la historia de una gran época.

Previous post:

Next post:

42